lunes, 3 de octubre de 2011
Espanyol 0 - Real Madrid 4
De haber podido elegir, hubiese destinado esta entrada al partido de River contra Ferro el sábado. La pretensión, por supuesto, hubiese sido ampliar la sección dedicada al fútbol argentino, tomando a River Plate como eje y sus aventuras y desventuras en el Nacional B. Habrá quien me reclame la cobertura de Boca y su novísimo status como puntero absoluto de la Primera División, pero a eso respondo que este blog solo se destina a partidos vistos, en mayor o menor medida, en vivo, y que no miro a Boca ni a cualquier otro equipo de primera porque me aburren profundamente, porque la imagen televisiva es mucho más pobre y atractiva que la de la televisación de cotejos europeos y porque no me produce ningún entusiasmo ver a la alineación boquense, a sus simpatizantes, a sus estandartes dentro de la cancha - incluido Riquelme - ni a todo lo que rodea su mundo. Tolero el desempeño riverplatense, igualmente pobre y deslucido, porque es amor filial lo que me une a él, tradición que cubre toda mi vida, y además es mucho más erotizante, para decirlo de algún modo, ver jugar a River en el surreal paisaje de la B que a Boca haciendo su juego magro y mediocre en la devastada y poco atractiva categoría principal. River descendió y, más allá de la debacle inicial, ahora logra entusiasmarnos a todos los riverplatenses. Como una novia que se había dejado estar, ahora, en la dificultad, se puso linda de vuelta, recobró vida y nos volvió a enamorar. A veces nos aburre, pero seguimos asistiendo a la cita porque ahora son fuerzas nuevas las que la motivan. Con este nuevo River me volví a erotizar con el fútbol argentino. Lástima, o dicha en realidad, que me quedé dormido en la tarde del sábado y no pude ver el pobrísimo encuentro que River y Ferro empataron cero a cero. River sigue puntero, y eso nunca es malo, y Chichizola se sigue afianzando como un arquero confiable y seguro de sí mismo, como Carrizo pero con menos firuletes innecesarios, menos ganas de mostrar su bravura y valentía adolescente, cosa que uno valora. Fin de eso.
Ayer jugó el Real Madrid y, por sobre todas las cosas, jugó Higuaín. Solo aprecio realemente un triunfo del Real si juega y anota Higuaín. Tan dspreciable me resulta el equipo capitalino, tan oscura su filosofía y su moral, tan antipático me resulta Mourinho y sus desvaríos, Cristiano y su hedonismo triste, Florentino y sus millones despilfarrados y la afición merengue, con sus cambios de bando según la conveniencia (lo cual los equipara más que a ningún otro club con la filosofía del capitalismo liberal), que siempre deseo su derrota. Cuanto más plata gasta el Madrid, más hermosa su derrota. Ante la lesión de Benzema, saltó a la cancha Higuaín, y metió un triplete. Pobre Pipita, siempre lo quieren bajar de un hondazo, siempre le achacan falta de técnica, siempre se rumorea una venta al Milan, al Arsenal, a la Juventus, siempre lo consideran prescindible y él siempre contesta con goles. Más o menos lindos, pero él la mete. La gente en Madrid lo adora, porque dicen que quiere a los colores. Y no nada diciendo que es guapo, rico y distinguido, como su colega portugués, gran jugador pero bocón.
El Pipa entonces hizo tres goles, uno clavándola al ángulo a pase de Cristiano, uno de primera y a otro ángulo a pase largo de Arbeloa y el tercero peleando una bola profunda y a vaselina sutil ante la salida de Cristian Alvarez. Que no digan que a este tipo le falta técnica. Parece lento, sí, parece poco despabilado, parece poco efectivo, parece poco carismático, pero está. Lesionado, saliendo de lesión, suplente del irregular Benzema - más corpulento y espectacular pero dudosamente mejor jugador -, Higuáin cumple, tanto que Mourinho, que no lo quiere nada, lo tiene que poner. Mou lo llama "goleador top", pero odia elogiarlo, tanto que que al preguntársele por el desempeño de Gonzalo prefirió hablar maravillas del Cristiano asistidor.
El Barça, con el mínimo esfuerzo y juego colectivo, ganó de visitante al Sporting en El Molinón y Bielsa debutó con triunfo en la Liga ante el eterno rival y con gran participación de Fernando Llorente. Atención a la chilena de Baptista en el minuto final para darle el triunfo al Super Málaga ante Getafe y la cosa parece emparejarse, o acomodarse, a medida que el Betis cae de la luz y el Levante sorprende a propios y ajenos en la punta.
Veremos qué tiene para decir el Pipita en nuevos encuentros y, si la siesta no me lo impide, ahí estaré cubriendo a River en futuras excursiones a tierra de nadie. Que el buen juego sea con ellos.
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